Aunque
aún nos quedan bastantes días de vacaciones, el patrón no quiere dedicar a la navegación
más de dos semanas. El resto de la tripulación está totalmente de acuerdo y por
lo tanto, este año ya había quedado descartada la posibilidad de visitar
Portugal. Para futuras navegaciones, quizás no deberíamos de encorsetarnos en
unos pocos días y contemplar la posibilidad de ampliarlos sin más. En fin, la navegación
a vela es así, el viento es caprichoso y debemos adaptarnos. Así lo hacemos y
nos empeñamos en disfrutar de todos los lugares y todas las situaciones.
Isla
Canela genial. El primer día, por la mañana temprano, nos planteamos un reto
que se antoja bastante complicado: buscar un Centro de Salud en Isla Cristina,
para que le quiten al patrón unos puntos de una pequeña intervención sin
importancia. Sabíamos a lo que nos enfrentábamos, puesto que ya en Ayamonte habíamos
superado a medias la misma prueba. Después de pasar por el mostrador de recepción,
administración, otra vez el mostrador de recepción y urgencias, conseguimos que
le quitaran dos de los cuatro puntos.
Para pasar de Isla Canela a Isla Cristina,
como no tenemos coche, tenemos que coger el “Ferry del Pelón”. Con dos cojones.
Una mierda de barquita y nos zumba 12 euros por un trayecto de poco más de 500
metros. Ida y vuelta, eso sí. Cinco veces más caro que el Ferry que te pasa a
Portugal. Una vez en Isla Cristina, GPS del móvil en mano, nos dirigimos al
Ambulatorio de la Seguridad Social. Mostrador, nos toca. El patrón traga saliva,
y le exponemos el caso. “No puede ser. Tienen que pedir cita” Muy amable el
hombre, nos da cita para el día siguiente. Salimos del Ambulatorio, y el patrón
dice que una mierda, que ya no le paga otros 12 euros al Pelón. Que busquemos
un practicante. De eso, parece que ya no hay. Pasamos por un sitio de análisis clínicos
y preguntamos. El ATS llega dentro de una hora y que volvamos a preguntarle. El
Patrón dice que no se quita los puntos, que se los quite la Primera Oficial o
que busquemos una clínica veterinaria. Cuando volvemos a lo de los análisis,
nos dicen que no, pero nos facilitan el móvil de una chica ATS, que nos dice
que en diez minutos está en su casa y se los quita. Seguramente, dice en el
ambulatorio que va a tomar café, sale corriendo, y le zumba 10 pavos al Patrón.
Total. Pelón, Ats, cafés y botellines, algo más de 30 euracos.
De
vuelta en Isla Canela (realmente es Punta del Moral, pero como el puerto lleva
el otro nombre, pues por eso), paseítos, cervecitas, vamos a la playa, mas cervecitas…
Total, lo que os decíamos de que nos esforzábamos en pasarlo bien. La playa
esta genial. Kilométrica, tranquila, limpia, y no os lo perdáis: ¡todavía
se pueden coger coquinas en la orilla!
El
viernes, cogemos el autobús y nos plantamos en Huelva, que se puede decir que
no lo conocíamos. Pues seguimos sin conocerlo. Bajarnos del autobús a la hora
en que los museos están cerrados, y derechos al “María Mandao”. Un bar que nos
recomienda una buena amiga onubense, y de donde salimos con el tiempo justo
para coger el autobús de vuelta.
También
visitamos lo que fue el poblado de pescadores de la Punta del Moral. Aunque todavía
viven allí muchas personas relacionadas con la pesca, se ven casitas nuevas con
carteles de “se alquila”. De hecho, En su muelle amarran no pocos pesqueros de
tamaño considerable. Hay varios chiringuitos, y nos informamos de cuál es el más
recomendable. Preguntamos al que el Patrón califica como un experto seguro: el Pelón.
Nos recomienda el “Chiringuito el III”. Y efectivamente, una persona con un
magnifico poder adquisitivo, que no se podía equivocar.
El
domingo por la mañana, el Patrón, que sabe que no nos va a resultar nada fácil volver
a Cádiz, debido al magnifico temporal de levante, decide soltar amarras y
aprovechar el buen tiempo que aun teníamos para recortar algunas milla. Mazagón.
Unas escasas 20 millas, que nos vemos obligados a hacer a motor ante la
ausencia total de viento. Un paseo poco agradable debido al ruido del motor. El
mar como un plato. Ya en el canal de entrada, y prácticamente en la bocana del
puerto de Mazagón, vemos un barco a motor que nos sigue, y con un miembro de su
tripulación en la proa haciendo aspavientos con los brazos. Son nuestros amigos
Juan Carlos (padre e hijo) que nos han conocido de lejos. Nos alegró mucho verlos,
y lamentablemente solo pudimos estar un rato con ellos, ya que tenían prisa.
Aquí en Mazagón, pues igual. Playita, terracita con
cervecita, y a relajarse.
Hoy
toda la tripulación al completo nos hemos ido de turismo al Monasterio de la Rábida
y al Muelle del Descubrimiento, donde hay una reproducción de La Pinta, La Niña
y La Santa María. Al monasterio no nos han dejado entrar porque faltaba media
hora para cerrar. Y La Santa María (seguramente la más interesante), no hemos
podido visitar el interior debido a los trabajos de mantenimiento. No importa. Así,
la próxima vez que estemos en Mazagón, tendremos algo que hacer.
En referencia
al título de la entrada de hoy, como ya sabemos, para Portugal no nos queda
tiempo, y la siguiente etapa hasta Chipiona, se antoja complicada por el
levante. Pero aquí son ya tres noches y el Patrón dice que lo intentaremos
mañana. Que en el peor de los casos, nos daríamos la vuelta, y volveríamos cagando
leches con un magnifico levante por la popa.
Aunque
como también hemos dicho, realmente no tenemos prisa, pero el motivo real del Patrón
para querer zarpar son los mosquitos. Esto, en vez de Mazagón, debería de
llamarse Mosquitolandia. Cuando cae la noche, verdaderos ejércitos hacen acto
de presencia. Nuestro Patrón asegura que ayer vio uno del tamaño de una Vespa
PX200. Así que toda la tripulación estamos de acuerdo en intentar hacer la
travesía hasta esa magnífica villa, cosmopolita y cargada de glamur, que nada
tiene que envidiar a Marbella, Saint Tropez, Cannes, etc., que es Chipiona.
Os contaremos la navegación de mañana. Besos y abrazos para
todos.
Bueno, bueno.... Yo ya estoy de vuelta en casita. No he dejado de leer con gran deleite vuestras aventuras marineras, vuestras escapadas en ferry, autobús, etc., así como vuestros disfrutes gastronómicos. Se me hace la boca agua. No he escrito ningún comentario porque ya os imagináis el ajetreo pasando unos días con la familia que ves un par de veces al año. Un no parar.
ResponderEliminarLo del patrón de querer buscar una clínica veterinaria para quitarse los puntos no tiene precio. Además, que estoy seguro que lo decía en serio. Menos mal que está la Primerta Oficial para poner un poco de cordura.
Una pena que la climatología os esté obligando a ese cambio de planes. Pero bueno, como puede entenderse este tipo de navegación es así y lo importante es que os lo tomáis bien, buscáis alternativa y continuáis disfrutando.
Espero que sigáis disfrutando lo que os queda al menos como hasta ahora. Yo sigo disfrutando de vuestros relatos y vuestras fotos.
Besos y que disfrutéis del glamour de Chipiona.
¿Por dónde andáis? ¿Se os ha fundido el ordenador? Espero que lo sigáis pasando bien.
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