martes, 25 de junio de 2013

Atrapados








Aunque aún nos quedan bastantes días de vacaciones, el patrón no quiere dedicar a la navegación más de dos semanas. El resto de la tripulación está totalmente de acuerdo y por lo tanto, este año ya había quedado descartada la posibilidad de visitar Portugal. Para futuras navegaciones, quizás no deberíamos de encorsetarnos en unos pocos días y contemplar la posibilidad de ampliarlos sin más. En fin, la navegación a vela es así, el viento es caprichoso y debemos adaptarnos. Así lo hacemos y nos empeñamos en disfrutar de todos los lugares y todas las situaciones.
Isla Canela genial. El primer día, por la mañana temprano, nos planteamos un reto que se antoja bastante complicado: buscar un Centro de Salud en Isla Cristina, para que le quiten al patrón unos puntos de una pequeña intervención sin importancia. Sabíamos a lo que nos enfrentábamos, puesto que ya en Ayamonte habíamos superado a medias la misma prueba. Después de pasar por el mostrador de recepción, administración, otra vez el mostrador de recepción y urgencias, conseguimos que le quitaran dos de los cuatro puntos.
 Para pasar de Isla Canela a Isla Cristina, como no tenemos coche, tenemos que coger el “Ferry del Pelón”. Con dos cojones. Una mierda de barquita y nos zumba 12 euros por un trayecto de poco más de 500 metros. Ida y vuelta, eso sí. Cinco veces más caro que el Ferry que te pasa a Portugal. Una vez en Isla Cristina, GPS del móvil en mano, nos dirigimos al Ambulatorio de la Seguridad Social. Mostrador, nos toca. El patrón traga saliva, y le exponemos el caso. “No puede ser. Tienen que pedir cita” Muy amable el hombre, nos da cita para el día siguiente. Salimos del Ambulatorio, y el patrón dice que una mierda, que ya no le paga otros 12 euros al Pelón. Que busquemos un practicante. De eso, parece que ya no hay. Pasamos por un sitio de análisis clínicos y preguntamos. El ATS llega dentro de una hora y que volvamos a preguntarle. El Patrón dice que no se quita los puntos, que se los quite la Primera Oficial o que busquemos una clínica veterinaria. Cuando volvemos a lo de los análisis, nos dicen que no, pero nos facilitan el móvil de una chica ATS, que nos dice que en diez minutos está en su casa y se los quita. Seguramente, dice en el ambulatorio que va a tomar café, sale corriendo, y le zumba 10 pavos al Patrón. Total. Pelón, Ats, cafés y botellines, algo más de 30 euracos.
De vuelta en Isla Canela (realmente es Punta del Moral, pero como el puerto lleva el otro nombre, pues por eso), paseítos, cervecitas, vamos a la playa, mas cervecitas… Total, lo que os decíamos de que nos esforzábamos en pasarlo bien. La playa esta genial. Kilométrica, tranquila, limpia, y no os lo perdáis:   ¡todavía se pueden coger coquinas en la orilla!
El viernes, cogemos el autobús y nos plantamos en Huelva, que se puede decir que no lo conocíamos. Pues seguimos sin conocerlo. Bajarnos del autobús a la hora en que los museos están cerrados, y derechos al “María Mandao”. Un bar que nos recomienda una buena amiga onubense, y de donde salimos con el tiempo justo para coger el autobús de vuelta.
También visitamos lo que fue el poblado de pescadores de la Punta del Moral. Aunque todavía viven allí muchas personas relacionadas con la pesca, se ven casitas nuevas con carteles de “se alquila”. De hecho, En su muelle amarran no pocos pesqueros de tamaño considerable. Hay varios chiringuitos, y nos informamos de cuál es el más recomendable. Preguntamos al que el Patrón califica como un experto seguro: el Pelón. Nos recomienda el “Chiringuito el III”. Y efectivamente, una persona con un magnifico poder adquisitivo, que no se podía equivocar.
El domingo por la mañana, el Patrón, que sabe que no nos va a resultar nada fácil volver a Cádiz, debido al magnifico temporal de levante, decide soltar amarras y aprovechar el buen tiempo que aun teníamos para recortar algunas milla. Mazagón. Unas escasas 20 millas, que nos vemos obligados a hacer a motor ante la ausencia total de viento. Un paseo poco agradable debido al ruido del motor. El mar como un plato. Ya en el canal de entrada, y prácticamente en la bocana del puerto de Mazagón, vemos un barco a motor que nos sigue, y con un miembro de su tripulación en la proa haciendo aspavientos con los brazos. Son nuestros amigos Juan Carlos (padre e hijo) que nos han conocido de lejos. Nos alegró mucho verlos, y lamentablemente solo pudimos estar un rato con ellos, ya que tenían prisa.
Aquí en Mazagón, pues igual. Playita, terracita con cervecita, y a relajarse.
Hoy toda la tripulación al completo nos hemos ido de turismo al Monasterio de la Rábida y al Muelle del Descubrimiento, donde hay una reproducción de La Pinta, La Niña y La Santa María. Al monasterio no nos han dejado entrar porque faltaba media hora para cerrar. Y La Santa María (seguramente la más interesante), no hemos podido visitar el interior debido a los trabajos de mantenimiento. No importa. Así, la próxima vez que estemos en Mazagón, tendremos algo que hacer.
En referencia al título de la entrada de hoy, como ya sabemos, para Portugal no nos queda tiempo, y la siguiente etapa hasta Chipiona, se antoja complicada por el levante. Pero aquí son ya tres noches y el Patrón dice que lo intentaremos mañana. Que en el peor de los casos, nos daríamos la vuelta, y volveríamos cagando leches con un magnifico levante por la popa.
Aunque como también hemos dicho, realmente no tenemos prisa, pero el motivo real del Patrón para querer zarpar son los mosquitos. Esto, en vez de Mazagón, debería de llamarse Mosquitolandia. Cuando cae la noche, verdaderos ejércitos hacen acto de presencia. Nuestro Patrón asegura que ayer vio uno del tamaño de una Vespa PX200. Así que toda la tripulación estamos de acuerdo en intentar hacer la travesía hasta esa magnífica villa, cosmopolita y cargada de glamur, que nada tiene que envidiar a Marbella, Saint Tropez, Cannes, etc., que es Chipiona.

Os contaremos la navegación de mañana. Besos y abrazos para todos.













miércoles, 19 de junio de 2013

Noroeste que te cagas

Los vientos de componente oeste no cesan. Aunque podríamos poner rumbo al Cabo Santa María, subir después hasta Vilamoura o Albufeira no seria nada fácil. Parece que el patrón empieza a plantearse otras posibilidades. El lunes pasado la tripulación lo escucho mientras charlaba con el patrón del barco que tenemos a estribor, sobre la subida del Guadiana, que cuentan es una navegación realmente bonita. Esta posibilidad, que ilusionaba a toda la tripulación, ha quedado aplazada para el futuro. Parece ser que los pequeños pantalanes que hay en Alcoutim, o en Sanlucar del Guadiana, están siempre repletos. Tendríamos que pasar la noche fondeados con un solo ancla, y ademas sería complicado desembarcar, ya que aun no disponemos de una pequeña auxiliar. Todo se andará.
Mientras tanto, pues aprovechamos por la zona.
A continuación, os ponemos algunas fotos, pero por el orden que se le antoja al ordenador. Como no tenemos todo el día, pues os comentamos algunas y ya está.
Está es la Plaza de Toros de Ayamonte. El pueblo esta muy bien. Todo cerquita y muchos bares.


La siguiente es la plaza principal de Vilarreal. Aquí estuvimos en una tienda donde la primera oficial compró unas telas. Parece ser que una amiga de está, llama a la tienda "la tienda de las niñas". Cuando entramos en el interior entendimos el porque: había fuera del mostrador un corrito de tres simpáticas octogenarias que no hacían mas que reírse. La dependienta, se levantó, y tardó un cuarto de hora en colocarse detrás del mostrador. Una vez que la primera oficial supo que tela quería, la señora pidió ayuda a una de sus amigas para cortarla, y de nuevo empezó el cachondeo. El patrón determinó que algo raro habían fumado
 .




Un pesquerito que remonta el río por la mañana. Duro el trabajo de esta gente.




El mismo pesquerito visto desde el ferry, antes de pasar a Portugal


En la puerta de la plaza de abastos de Ayamonte dos señoras vendían coquinas. Tenían un pique horroroso. Que si "las mías son mas grandes", "las mías están vivas", "hay que ver la tía esta", "por que no te pones mas pa ya". Por 5 euros nos llevamos cuatro vasos de coquinas (esa era la medida). En principio parecía que no eran muchas. Las echamos en una cacerola con aceite de oliva y ajo, y una vez que estaban todas abiertas, un generoso vaso de Manzanilla de Sanlúcar. ¡Que lote de coquinas! Cuando se acabaron, el patrón tenía las yemas de los dedos indice y pulgar, arrugadas como cuando de niños estábamos una hora dentro de la bañera.


Aspecto desolador que presenta el puerto de Ayamonte, después de la inteligente subida de precios impuesta por los socialistos que gestionan esta Empresa Publica. Así han quedado la mayoría de puertos de la EPPA (Empresa Publica de Puertos de Andalucía). Sin embargo, Vilarreal por ejemplo, está repleta de barcos españoles. ¡Que tíos! Antes sería una ruina por el derroche y despilfarro. ¡Y lo han mejorado! La mayoría de los pocos barcos que quedan son extranjeros en transito. A babor, un francés. Alain. Con el que el Patrón rápidamente entabla conversación. Cinco años navegando. Toda la costa Atlántica francesa, española y portuguesa. Madeira e Islas Canarias ¡En solitario! Aparenta entre 60 65 años. También entablamos conversación con unos ingleses residentes en Gilibrartar, que se quedan prendados de una especie de escalón que se engancha en la tapa de regala, y que el patrón fabricó para facilitar el acceso de la Primera Oficial al barco.


Vista del pueblo desde el puerto. Como os contamos, todo cerquita.


Esta mañana el patrón comunico a la tripulación que zarpábamos. Que cambiábamos de aires. Mas que cambiar de aire lo que hemos hecho ha sido cambiar de puerto. El aire y el viento, son los mismos. Nos hemos trasladado hasta Isla Canela. Un paseo. Salimos de Ayamonte con la pleamar de las 12:30, y a las 15:30 estamos frente a la jarra que mas adelante veréis  Entre 15 y 18 nudos, pero por el través, y solo con el génova. Eso, un paseíto.

El ferry que nos pasa por babor.





La orilla portuguesa.


Y Punta del Moral por la proa. Anque el puerto deportivo se llama Isla Canela, realmente esta situado en la Punta del Moral. Isla Canela esta un poquito mas al oeste.




¡Y la jarra! ¡A vuestra salud!

lunes, 17 de junio de 2013

La Paliza





La que nos ha dado hoy el patrón a toda la tripulación, con una navegada de algo mas de doce horas, y durante la cual algunos miembros no sabían dónde meterse. Patrón incluido, hoy estamos todos con dolores en todas las juntitas. Pero vamos por partes.
Pendientes como todos los días de la meteo, todos estamos de acuerdo en que quedarse en Mazagón durante tres días sería una auténtica tragedia. No obstante, y como es habitual, toda la tripulación es ajena a los planes del Patrón.
A las 8.30 estamos saliendo por la bocana del puerto de Chipiona. La previsión dice que tendremos viento del Oeste y Sudoeste con fuerza 2 a 3 por la mañana, y arreciando a fuerza 4 por la tarde. Bueno. Estas condiciones serian cojonudas… si hubieran sido verdad. El viento de por la mañana ha perdido la fuerza, y nos obliga a navegar a motor durante cuatro horas. Pese al coñazo del ruido del motor, después de esas cuatro horas nos encontramos bastante cerca de Mazagón. Así que el patrón, confiado en que saltará un poco de viento más (ahora teníamos unos 4 insuficientes nudos), decide que continuamos rumbo a Ayamonte o Isla Canela.
Ayer el Patrón se cuidó de que la Primera Oficial no abusara del alcohol y de que la tripulación se acostara temprano. Hoy, todo el mundo está contento, y disfrutando del mar y de un magnifico día de sol. Por cierto, el sol. Nos hemos achicharrado. Este año, el que más, el Patrón. Tenemos el puñetero toldo, que si abrimos pasamos frio y si dejamos cerrado, calor. Visto lo visto, quizás sea mejor pasar frio.
Izamos la Mayor, desenrollamos el Génova, y como todavía el viento es insuficiente, nos apoyamos en el motor que nos ayuda a mantener un magnifico ritmo. Al rato lo paramos para poder comer tranquilamente con el ruido del barco navegando. Terminamos, arrancamos de nuevo, pero parece que empieza a soplar un poco más, y lo paramos definitivamente.
Como la Primera Oficial se encuentra muy bien, el Patrón le sugiere la posibilidad de bajar al interior a descansar un rato. Para los que no navegáis, debéis saber que a menudo hay personas que se marean dentro del barco incluso este amarrado en puerto. Como el viento está muy bien y el barco navega bastante adrizado (derechito, sin escorar), la primera oficial baja y se tiende en la litera del costado de babor del salón. Ya no pudo levantarse más hasta Ayamonte.
La previsión meteorológica no era errónea del todo. Lo que pasó fue que el “fuerza 2 o 3“ se sumaba con el de por la tarde. En poco rato pasamos de unos agradables 10 nuditos a tener que ceñir con viento de entre 18 y 20 nudos durante unas cuatro horas. Para que os hagáis una idea, la escora del barco hacía que si la Primera Oficial quitara la pierna de encima de la mesa, se callera al suelo irremediablemente. Al principio del “pollo”, el patrón se asomó al tambucho de entrada para preguntar a la primera oficial como se encontraba, a lo que esta respondió: ¡Acojonada!¡  Este la tranquilizó diciendo que todo estaba controlado, y que no se preocupara que si se ponía mas feo, dábamos la vuelta y pondríamos rumbo con viento portante (barco derechito) hacia Mazagón. El viento se estabilizó ahí, en los 20 nudos, con una mar que se formó rápidamente, con una ola, aunque simpática, pero con un período corto. Esto la hacía no muy incómoda (al menos fuera). El patrón manejó bien la situación, ocupándose del trimado de las velas a medida que el viento cambiaba un poco de dirección o intensidad, asomándose al tambucho para interesarse por el estado de la tripulación, e incluso se tomó la licencia de regatear durante una hora aproximadamente con otro barco. Se trataba de un barco grande (al menos 40 pies), que se le cruzó en rumbo contrario, y que al vernos viró en redondo, desenrollo el Génova y se dispuso a darnos alcance. No le fue fácil. El pequeño Bavaria de 31 pies, a pesar de no ser un barco regatero, se defendió en la ceñida como gato panza arriba.
Con Isla Canela por el través de estribor, la costa portuguesa no muy lejos por la proa, y a unas tres millas de la desembocadura del Guadiana, el viento baja hasta los 17-18 nudos y la ola se reduce bastante. Aunque nos dirigimos con rumbo directo al río, debemos de abrirnos para evitar unos bajos y enfilar el canal de entrada. En este momento el patrón enrolla el Génova, arranca el motor y anuncia a la tripulación que la fiesta ha terminado. La Primera Oficial sale del interior del barco, sudando como si saliera de la sauna, desconfiada y algo aliviada. En ese momento, nos salpica una gran ola que la empapa totalmente y la espabila definitivamente.
Y no os aburrimos más. Hoy nos hemos levantado tarde, hay mucho viento y hemos ido a Portugal en el pequeño Ferry, para que la primera oficial compre sus cositas (se lo merecía).
          


Solomillo de atún, cocinado por el Patrón

sábado, 15 de junio de 2013

El tiempo está raro






Será cambio climático, serán ciclos… El caso es que como llegan días de calor, vuelven días de frío y viceversa. En el estrecho tenemos viento de levante, que nos vendría muy bien para ir para Portugal. Sin embargo, en Cádiz, cuando llegamos ayer teníamos un magnífico poniente. El Patrón dice que la previsión para el sábado no es mala. Anuncian poniente moderado por la mañana, rolando por la tarde a sudoeste. La idea es de llegar a Mazagón de un tirón, y lo ideal tirando por la trocha. O sea rumbo noroeste. Aproximadamente, unas 50 millas. Con viento del oeste tendríamos que ceñir. Y con viento del sudoeste, lo tendríamos del través, que nos brindaría una navegación cómoda y rápida.
Para no dejar el coche en Cádiz nos trae Manu, con el que tomamos unas cervecillas y unas tapas, y la primera oficial quizás un tinto de más. Nos acostamos tarde y dormimos como unos benditos. El Patrón se levanta a las siete de la mañana, prepara algunas cosas y despierta a la tripulación. Desayunamos en el barco, nos despedimos de Manu, y a las ocho en punto estamos en la gasolinera llenando el depósito. Zarpamos, y como no podía ser de otra manera, las previsiones meteorológicas son una mojona. Tenemos un magnifico viento del noroeste que nos impide hacer rumbo directo. Es decir, a ceñir, a hacer bordos, triple de distancia y de tiempo. Por si no fuera poco, tenemos una ola bien formada, que viene de lejos y que nos entra por la proa. Cada cuatro o cinco, una de metro y medio, o quizás dos. El barco sube y baja en las olitas, y ese tinto de más de la primera oficial empieza a pasar factura. Biodramina de las de “con cafeína” y a dormir.
Nos alejamos de la costa con un solo bordo unas quince millas (cuatro horitas) y en la siguiente virada tenemos en la proa el faro de Chipiona (a otras cuatro horitas). Imposible ir mas al oeste. El Patrón calcula que llegaríamos a Mazagón sobre las once o las doce de la noche, así que decide que pasaremos la noche en la glamorosa Chipiona. A las cuatro de la tarde estamos amarrados.
Poco antes de llegar a la marca cardinal de entrada a la desembocadura del Guadalquivir, ¡delfines! Creemos que no es habitual verlos por estas aguas. Son grandes, y rápidamente empiezan a nadar al costado del barco. Saltan, y hacemos las fotos cuando se sumergen. O sea, como siempre. Al final dejamos el móvil y la cámara, y disfrutamos del espectáculo.
Bueno, mañana zarparemos de nuevo, intentando avanzar el máximo, ya que seguramente, los primeros días de la semana no tendremos buen tiempo. Os tendremos informados. Besos y abrazos para todos.

martes, 10 de julio de 2012

Ahí van las fotos

Bueno, pues ahí van las fotos,











Un saludo a todos y espero las disfruteis