jueves, 7 de julio de 2011

DE VUELTA EN CÁDIZ












De vuelta en Cádiz.
Hola a todos (o los que quedeis). Efectivamente son varios dias sin
poner nada. El resto de días en Lagos han sido para descansar de la
navegación, del blog y de todo. Hemos descubierto magníficos
chiringuitos, playas estupendas y lugares simpáticos que han sido
guardados en "mis favoritos", por si volvemos el año que viene.
¡Increible! Todavia nos quedan mas de diez días de vacaciones y el
patrón ya está pensando en la travesía de las de 2012. Aunque la idea
de este, basicamente, sería tirar para aguas del Mare Nostrum, como el
viento de levante es una barrera todavía infranqueable para nosotros,
y el Atlántico también es Nostrum, pues si la cosa no está bien para
un lado, se tira para el otro. Habla nuestro patrón de que para el año
que viene haría la travesia de un tirón, sin tocar puerto (unas
cuarenta y ocho horas, si las condiciones son buenas). Travesía que
haría en solitario (está deseandito), ya que la primera oficial dice
que por ahi si que no pasa. Pero bueno, quizás sea un poco pronto y
de aqui a un año sabe Dios.
Volviendo a lo que nos ocupa, contaros que la vuelta ha sido bastante
buena y rapida. Como ya os contamos, en Lagos domina un viento del
norte que pone los pelos de punta y que hace que sea dificil hasta
dormir en puerto. Nuestro patrón, pendiente de las previsiones a
diario, vió un clarito que le hizo tomar la decision. Sin avisar ni
mediar palabra, -"mañana temprano, zarpamos". La primera oficial, que
ya está acostumbrada, sin mostrar sorpresa alguna, estibó todos sus
aparejos de "Punto de Cruz, Bolillos y Costuras varias" y, lo dicho, a
las ocho de la mañana zarpamos.

Primer tramo, Lagos Vilamoura. Tramo corto, agradable y con buen
tiempo. Aproximadamente sobre las doce y media, al patrón le entra
apetito que sacia con una roja y brillante manzana (como la de La
Bella Durmiente). No es el unico parecido con el cuento. No, el patrón
no se parece a la protagonista. El parecido radica en que a la media
hora de la ingesta de la puta manzana, el patrón se intoxica y obtiene
una magnífica reacción alérgica. Picores en vias respiratorias, ojos,
oidos, unas ronchas muy parecidas a las que le salen cuando entra a
trabajar por las mañanas en la oficina, incluso pequeña dificultad
para respirar (tambien como en la oficina) Miramos en el botiquin, y
como no beba un poco de agua oxigenada, no tenemos ningun otro remedio
para una intoxicación. El patrón dice que el agua oxigenada le
recuerda a la cerveza sin alcohol y que no la piensa probar. El unico
remedio que tenemos a mano es leche. Asi que, medio litrito de leche
fresquita. ¡ Que rica ! Afortunadamente, estamos a unas dos horas de
Vilamoura y la reaccion alergica comenzó a remitir. Nada mas tocar
puerto, la tripulación salio corriendo para un bar de urgencias, y
procedimos a la administración del antidoto: cuatro "canecas". Como
nuevo. Tenemos la promesa de Viracocha de que vendrá a provisionarnos
el botiquín como mandan los canones, que Viracocha de estas cosas sabe
un huevo.


Siguiente tramo, Vilamoura Isla Canela. Nos planteabamos Ayamonte.
Pero la imagen de las jarras de medio litro heladas del "Cayuelitas",
hicieron que la totalidad de la tripulación tomaran la decisión
unanime de poner rumbo a este magnífico puerto. Ademas de unas
estupendas instalaciones, y un personal muy atento, ganaríamos una
hora y media para el siguiente tramo (sin olvidar las jarras de
cerveza heladas).

Mejor y último tramo. Isla Canela Cádiz. 60 millas de un tirón. Al
patrón le hacia ilusión entrar en Cádiz ya de noche. Ademas, si lo
haciamos como la vez anterior, Isla Canela Mazagón, Mazagón Chipiona,
y Chipiona Cádiz, serian tres dias. Por otra parte, si nos cansabamos
mucho, teniamos la promesa del patrón de entrar en cualquiera de estos
puertos. Promesa que no tenía la mas mínima intención de cumplir
(dicho sea de paso). Trece horas de navegación. La primera oficial,
llego un momento que no sabia donde meterse, ni como ponerse. Al menos
fueron cuatro siestas. Pero fué la navegacion perfecta. Un viento del
oeste que nos brindó un largo, con el viento entrando por la aleta de
estribor, que nos llevó practicamente hasta la misma bocana de Puerto
America. El patrón sin embargo se lo pasó pipa. Botellines, bocadillitos, nada de frutas, cafetito... Incluso, cuando la primera oficial despertaba de la última siesta, y mientras navegavamos a 4
nudos, esta, se sorprendió con la imagen del patrón amarrado a un cabo
por la muñeca izquierda, que habia hecho firme en una de las
cornamusas de popa, y metiendose en el agua (como Dios lo trajo al
mundo, evidentemente). Permaneció en el agua, a remolque del barco,
durante unos cinco minutos. ¡ Estas loco ! ¡ Noooo, estoy vivo ! Mira
que si hubieramos pescado un tiburón...Se dió tan bien, que llegamos
aun con el sol fuera. La bahia estaba plagadita de veleros y gente
pescando. A unas dos millas de la bocana, aburrido el patrón de
"rumbos de colisión", "preferencias de paso" y tonterías varias,
recogió velas, arrancó el motor y pa dentro. Duchita, charla con los
vecinos de pantalán, y a celebrarlo.


Bueno, muchas gracias por los comentarios, que nos gustan mucho. El
año que viene no quiero que me falten, sobre todo de Ecijana (esa si
que sabe escribir), los dos Juan Carlos (que se que lo han intentado),
Charito (la mas graciosa), de mis amigos los franceses (que parece que
les da verguenza), nuestros amigos Javier y Taru (con los que
repetiremos salida en agosto) de mis cuñadas, sobrinos, la
mejorabuela007, los niños, etc. etc. Y desde luego que no nos falten
los ya habituales, como Viracocha (que no se te olvide lo del botiquin
y yo me encargo de los botellines) y Ajimego (el mas gracioso).


¡¡¡ Hasta el año que viene !!!

lunes, 27 de junio de 2011

CABO SAN VICENTE-FARO-SILVES

Lunes en Lagos.
Aunque seguimos en el barco y seguimos en Lagos, no hay ninguna navegación que contaros. Con el barco amarrado en su pantalán, no nos preocupa el viento, su dirección ni su intensidad. Las mareas, tres cuartos de lo mismo. Así que no hay mucho que contar. De todas formas, unas líneas no vienen mal. No podemos ni debemos estar todo el día en el bar (aunque al patrón no le importaría). También, este año, y aunque comentarios no hay muchos, y gracias al contador de visitas instalado por Manu, vemos que si nos leéis.
El sábado vinieron en coche desde Sevilla, Manu, Juan y la abuela Inés (que se apunta a todas, y hace bien). Ya que teníamos coche, y aprovechando que lo tenemos tan cerca, nos dimos un salto a Cabo San Vicente. Nuestro “Finisterre” del sur de la península. Seguramente la mayoría ya lo conocéis y seguro que coincidís con nosotros al afirmar que es realmente sobrecogedor. Para los que no, ponemos alguna foto. Pasando Sagres el paisaje se vuelve soso, sin árboles y ya en esta época del año, todo amarillo y realmente monótono. Pero una vez allí todo cambia. Son verdaderamente impresionantes esos acantilados. Uno comprende que antiguamente pensaran que el mundo terminaba en el horizonte.
A la vuelta, en Lagos, comimos en una especie de chiringuito donde la mayor parte de la clientela es portuguesa, y por lo tanto prácticamente no hay ingleses. Cutrecillo, pero a la tripulación le gusta. Al salir del chiringuito, el patrón vio a su amigo Luis (el catalán del barco dejaillo que venía de cruzar el Atlántico en solitario), repostando combustible y que zarpaba rumbo Cádiz solo y con un viento que ponía los pelos de punta (al que los tenga, claro) ¡Que joio! Cuando soltó amarras y enfilaba la dársena, el patrón, encalomado en lo alto de un banco, le pegó un chiflido diciéndole adiós. El catalán saludo de forma indiferente. Pero cuando el patrón se quitó la gorra para decirle adiós de nuevo, aquel lo conoció y empezó a dar saltos en el barco ¡Adiós, Manuel, gracias por todo! ¡Que lo paséis bien!. Quizás no se vuelvan a ver, quizás se crucen en alguna travesía o quizás se encuentren en alguna taberna de algún puerto. Sabe Dios.
Por la tarde, Manu, Juan y el patrón, fueron a la playa un rato y la abuela y la primera oficial se quedaron charlando en la bañera del barco, a la sombrita.
Para cenar, en el barco, unas asquerosas y caras pizzas de Pizza Hut que fueron a buscar los dos calafates. Pero bien. Todo muy agradable, y por supuesto, regado con unos botellines de cerveza helados que el patrón se había encargado de estibar la tarde de antes en el magnífico (pequeño, pero magnífico) frigo del barco.
El domingo por la mañana, después de desayunar en el puerto, la visita, que no se quiere hacer pesada y para evitar problemas de tráfico, deciden que se van. La tripulación, aprovechando el medio de transporte, deciden también que se van con ellos hasta Faro, con idea de volverse después en tren.
Faro, bien. Al ser domingo, todo demasiado tranquilo. El centro es bonito pero ya os decimos, todo demasiado tranquilo. Nada, paseíto, alguna foto, caneca en terracita de un pequeño puerto y la tripulación decide ir tirando para la estación de tren con idea de ir a conocer un pueblecito llamado Silves. Unas cuatro millas al norte (perdón, que estamos en tierra). Unos ocho kilómetros mas p’arriba.
El tren la leche. Pero la leche. Portugal profundo, pero profundo profundo. Pensamos que en España, en los años setenta, los trenes no eran tan cutres. Pero cutre, cutre… Había de todo, incluso algún inglés que otro. Payos, gitanos, negros, mulatos… De todo. Incluso mierda. Bastante. Todas las ventanas abiertas, el cartelito de prohibido tirar objetos (¡en España las ventanas de los trenes no se pueden bajar! ¡tienen aire acondicionado!) Pero bueno, bien, nos llevó a Silves. Bajamos del tren y ahora resulta que el pueblo está a unos dos kilómetros de la estación. Nos lo cuenta una chica (Ana) a la que preguntamos donde podemos coger un taxi y nos dice que nada, que andandito y que nos acompaña. Muy simpática, y ya por el camino nos va recomendando sitios donde comer. Nos recomienda una pizzería donde ponen platos típicos portugueses ¿?. Quazy, así se llama. Pero comemos de lujo. “Misto de porco do Alentejo” O sea, parrillada de cerdo ibérico. Del quince. Canecas, vino, postre … El pueblo es realmente bonito. Con su centro histórico rodeado de unas murallas árabes muy bien conservadas. Totalmente recomendable (incluso en tren)
Volvemos a la estación en taxi. Cuatro euros. Hablamos con el taxista de la crisis, que si esto, que si lo otro … La estación cerrada. No hay taquillas, ni bar, ni servicios ni nada. Solos con otra pareja de ingleses (vaya). Son mayores y el patrón les ofrece el banco donde estamos sentados (como con Gibraltar), pero dicen que no. Solo faltan los matorrales rodando por el suelo empujados por el viento y la musiquita de un “Espagueti Western”. En esto que aparecen en escena dos gitanas. Madre e hija. La madre muy arregladita, de unos sesenta años. La hija, menos arregladita, y con un solo diente. Una paletilla que se le ve cuando sonríe. Como para los ingleses no se iban a ir, pues se van para el patrón. A las gitanas les asalta la misma duda que al patrón: hay una sola vía que se divide en dos justo al llegar a la estación, para después volver a ser vía única. No sabemos si el tren coge la bifurcación (con lo que nos podemos subir sin problema desde donde estamos) o continua por su vía (y en este caso tenemos que cruzar rápidamente al otro lado). Los dos (la gitana y el patrón) comentan que la parada del tren es realmente corta. Cuando nos bajamos, no nos dio tiempo a cruzar hasta que este se había ido, y es por este motivo que el patrón sostiene que el tren nos dejó en la otra vía y que ahora habrá que cruzar.
17:58 El tren debe llegar, según el horario expuesto en el tablón de anuncios a las 17:59. Pues nada todos en fila, preparados en el paso para cruzar las vías, cuando viéramos si el tren cogía una vía o la otra. El patrón, la primera oficial, la gitana madre, la gitana del diente, y los dos ingleses que se han quedado con la copla y no quieren perder el tren. Efectivamente, y como mantenía el patrón en su conversación con la gitana, el tren sigue por su vía, con lo que hay que cruzar. Al grito de ¡vamos! Todos a cruzar corriendo. El cabrón del maquinista que ve toda la fila corriendo delante de sus narices, nos mete un pitorrazo, que hace que todos estemos al otro lado en cuestión de dos segundos. Otros dos segundos de parada, subimos en orden inverso, y el tren sale.
Llegamos a Lagos. Nos habíamos planteado la posibilidad de ir un día a Lisboa en Tren. Pero visto lo visto, a Lisboa va a ir el tato.
Saludos para todos.































sábado, 25 de junio de 2011

JAZZ tamos aquí



Ponta de Alfanzina





JAZZ tamos aquí.

Lagos. Nos gusta Lagos. Hoy las previsiones si se han cumplido. Navegación muy tranquila con poquito viento. Hemos pasado un poco de frio, ya que el patrón puso el toldo para evitar la exposición al sol de la primera oficial, que ya anda ataviada a todas horas con una magnifica pamela al más puro estilo inglés.
Albufeira, ya lo conocíamos. Hace muchos años que habíamos venido con los niños pequeños. Ya más lejos del mundanal ruido, y aunque sigue habiendo ingleses y alemanes (fundamentalmente), es un pueblo. Con su Iglesia, sus placitas, sus aceras empedradas con esos dados de mármol tan típicos en Portugal, y con sus casas de blancas fachadas a veces decoradas con ese azul añil, y otras de bonitos azulejos. La playa es espectacular. Se puede acceder a esta mediante un ascensor desde un moderno mirador. Desde este, nos hace la foto un turco, con su novia holandesa, con el que intercambiamos máquinas de fotos y charlamos un par de minutos.
Comemos en un simpático restaurante con vistas a la playa, metiéndonos entre pecho y espalda (entre otros deliciosos manjares) y como ya viene siendo costumbre, varias canecas.
El puerto, un poco retirado, es moderno, con buenas instalaciones y servicios. El personal de la Marina muy amable. La chica que nos atiende, con unos 24 o 25 años, portugués, español, francés, inglés, y encima dice que chapurrea alemán. ¡Qué joía!
Por la tarde, tranquilamente, siesta, café, y preparamos la parrafada ya habitual que colgamos desde una pizzería que tiene WIFI (sin fotos, que hoy las ponemos).
Llegamos al puerto de lagos sobre las 3 de la tarde, hora española. ¡Coño, que casualidad! La hora de tomar un par de Canecas. El puerto está casi vacío. Es impresionante la diferencia con el año pasado. Aquí, como todos sabéis, la crisis también está causando estragos. La única diferencia, es que el que se tenía que ir ya se ha ido.
Nos asignan un atraque al lado de otro barco de bandera española. Cochambroso y descuidado, que llama la atención. El patrón no tarda en entablar conversación con su propietario. ¡Vaya personaje! Viene desde Azores, y antes, de Cartagena de Indias. Reportero gráfico de profesión, pidió la cuenta en su empresa con la condición de hacerlo de forma que pudiera cobrar el paro (otro listillo), y pegarse dos años navegando en solitario por esos mares perdidos. Insisto, ¡vaya personaje! Para que os hagáis una idea, El Pocholo. Al patrón, le da un poco de pena, y le ofrece una cerveza. Como sabe a lo que se expone hace esta oferta desde el pantalán, y advirtiendo que se tiene que ir rápidamente que la primera oficial está pachucha. Mañana sale para el Estrecho de Gibraltar (español), así que pensamos que el peligro pasará pronto.
Bueno, ahora unos días de descanso. Playita, bici (uno solo que aquí no hay Carrefour), alguna excursión que otra (que ya os contaremos), y Canecas fresquitas.
Saludos para todos